Existen cuatro plagas muy comunes en las plantas, que pueden encontrarse fácilmente en nuestros hogares. Las cuatro tienen en común un parentesco cercano y unas características muy similares.

Homópteros y hemípteros

Homópteros

Los homópteros y hemípteros son dos órdenes de insectos muy cercanos en parentesco, de hecho,  a veces se clasifican todos como hemípteros, el grupo de las chinches, orden caracterizado por poseer un aparato perforador-chupador que les permite vivir como parásitos de vegetales o animales. Los hemípteros abarcarían así especies de mayor tamaño como las cigarras y otras de tamaño muy reducido como las cicadelas, pero hablando de plagas, tienen alguna de estas características comunes:

  • Viven como parásitos vegetales, es por ellos que muchos tienen fases de vida sedentaria o de movimientos  extremadamente lentos.
  • Aunque pueden carecer de alas, estas aparecen a veces en alguna fase de su desarrollo, en alguna generación o sólo alguno de los géneros las tiene.
  • Tienen ciclos reproductivos complejos, pueden presentan fenómenos de partenogénesis (reproducción sin la presencia del macho), de viviparismo (nacen las crías vivas) y de alternancia de generaciones entre individuos voladores y sin alas.

Los perjuicios que causan a las plantas son variados, no sólo el decaimiento general causado por los continuos pinchazos, sino que además son importantes vectores transmisores de virus, pueden producir deformaciones en las hojas y tallos, y su presencia suele venir acompañada de la proliferación de hongos sobre los excedentes de azúcar que continuamente excretan. Por todo ello la presencia de estos insectos es indeseable en nuestras plantas.

 

Pulgones (áfidos)

Aunque su nombre nos remite a las pulgas, estos insectos no tienen nada que ver con ellas, ni siquiera se parecen, pues son lentos e incapaces de saltar. Su fuerza está en su número y su altísima tasa de reproducción, pues son auténticas máquinas de producir crías que nacen vivas. En realidad se trata de diferentes especies; pulgón verde, pulgón negro de las habas, pulgón de las adelfas (más grande y amarillo) y otros.

Pulgón amarillo de las adelfas (Aphis nerii)

Pulgón amarillo de las adelfas (Aphis nerii)Aunque de diferentes especies, los efectos que producen suelen ser similares; la secreción de una característica melaza por unos sifones situados en el abdomen, que eliminan el exceso de azúcares ingeridos, y acaba cubriendo hojas y tallos con un característico brillo que es un medio de cultivo ideal para los hongos. También son comunes las deformaciones en las hojas que hace que se abollen y plieguen encerrando a los pulgones en su interior donde se encuentran más protegidos.

No obstante los pulgones debido a su particular ciclo vital (necesitan varias plantas hospedadoras diferentes), por lo que no es tan habitual encontrarlos en el interior de nuestros hogares, siendo más comunes encontrarlos en plantas de exterior, donde además cuentan con la ayuda de las hormigas, que los pastorean para aprovechar su melaza como alimento.

Mosca blanca (aleiródidos)

Tampoco la mosca blanca tiene nada que ver con las moscas, es una especie de diminuto pulgón alado y de un blanco inmaculado que le hace aparecer como una diminuta polilla cuando vuela. Es una plaga traída de Asia que pronto se convirtió en un problema en los cultivos de invernadero, pues junto con la araña roja es una de las plagas que mejor prolifera tras los cristales.

Mosca blanca (Aleyrodes proletella)

Cochinillas (coccidos)

Las cochinillas son unos parásitos parecidos a los pulgones, pero con una apariencia externa que les hace fácilmente confundibles con algún tipo de exudado vegetal, escama o borra, pues en realidad apenas se mueven y las hembras están cubiertas por un caparazón de diferente color y consistencia, de naturaleza cérea que las protege de las agresiones ambientales. Las cochinillas al contrario que otros homopteros no tiene problemas en perforar las cutículas más duras, por lo que es habitual encontrarlas en rosales, cítricos y sobre todo en cactus y plantas crasas, donde se esconden en axilas y pliegues de las plantas, donde resulta más difícil erradicarlas.

Este insecto en otros tiempos tuvo su importancia económica pues a partir de él se fabricaba el colorante llamado cochinilla de un intenso color rojo oscuro.

 

Cicadelas(cicadélidos)

 

las cicadelas son homópteros que a primera vista recuerdan a un diminuto saltamontes (apenas llegan a los 2 mm),  pero que en realidad son pequeñas cigarras. Estos insectos son capaces de dar grandes saltos y  alimentarse en diferentes partes de la planta, prefiriendo las hojas más tiernas, en el dorso de las cuales se resguardan las ninfas.

Eliminación de los homópteros.

Existen diferentes formas de acabar con estos parásitos:

Insecticidas de contacto: Especialmente sensibles a ellos son los pulgones, pues son los que se encuentran más desprotegidos y tienen  menor movilidad. Se les puede combatir con insecticida de contacto, en frutales es muy usado el Dimetoato, aunque si bien las deformaciones de las hojas pueden protegerlos. Cicadellas o mosca blancas son más persistentes dada su movilidad, y llegar a las cochinillas es casi imposible dado su caparazón céreo. Para estas últimas, en agricultura, se usan aceites minerales extremadamente agresivos que sólo se pueden usar en invierno cuando los árboles están en parada vegetativa.

Insecticidas sistémicos: Los  insecticidas más efectivos en este caso son los que se incorporan al agua de riego y vuelven a la planta venenosa para los insectos, algo muy efectivo para pequeñas plantas de interior no comestibles. Confidor es uno de los más usados, que además al incorporarse al riego evita riesgos de inhalación, aún así es muy tóxico y debe ser manejado con cuidado.

Dentro de los métodos de agricultura ecológica están:

Insecticidas ecológicos: Una buena opción es el aceite de Neem, muy usado en agricultura ecológica este insecticida puede ser eficaz contra estas plagas además de tener cierto efecto fungicida.

Eliminación mecánica: Algo posible en una pequeña planta de interior, con un bastoncillo untado en alcohol por ejemplo, muy útil contra las cochinillas dada su  inmovilidad  o con pulgones.

Trampas amarillas: Algunos insectos se sienten atraídos por el amarillo intenso, es habitual encontrar en los invernaderos unos  plásticos amarillos colgados y cubiertos de una sustancia pegajosa(puede servir el aceite) que sirve de trampa mortal para insectos voladores diminutos como las moscas blancas.

Depredadores: Aunque usadas cada vez más en invernaderos, no es normal que podamos acceder a ellos a nivel doméstico, pero es útil saber que las mariquitas (especialmente las larvas) son unas grandes devoradoras de estas plagas, al igual que la crisopa, más usada en agricultura ecológica.

Jabones: Muchas veces para una pequeña planta un chorro de agua y jabón potásico puede ser suficiente, puesto que reblandece las cutículas de los insectos más fuertes, además de expulsarles lejos de la planta.