Mi planta no florece

Cualquier aficionado a las plantas de interior ha experimentado la frustración de no poder volver a hacer florecer aquella planta que compró o que le regalaron y que tenía una espectacular floración, lo que muchas veces era su mayor atractivo. Spathiphyllum, Anturios, flor de pascua y sobre todo las bromelias, son plantas cuya floración se consigue en cultivos intensivos, con condiciones controladas y habitualmente siguiendo un procedimiento de forzado de la floración.

 

Floración y fotoperiodo

Las técnicas de forzado son habituales para conseguir una floración coordinada y regular que de otra forma no sería posible o sería poco rentable, las técnicas más comunes son las de la variación de la cantidad de horas de luz para actuar sobre el fotoperiodo de la planta, aspecto que viene dado genéticamente y que controla la floración de la planta, haciendo que esta solo tenga lugar en los meses en los que las horas de luz disminuyen (otoño) o aumentan (primavera), según sean plantas de fotoperiodo largo o de fotoperiodo corto.
En nuestros hogares el problema suelen tenerle las plantas de día corto, pues dentro de nuestras casas las horas de luz suelen ser superiores a las proporcionadas por el sol. El problema está en que si interrumpimos el fotoperiodo iluminando la planta por la noche, aunque sea con lo que a nosotros nos parezca que es una luz leve (por ejemplo una farola en la calle puede afectar a plantas situadas en un balcón), se rompe el ciclo de oscuridad y todo el proceso se revierta. También hay que tener en cuenta que aunque reduciendo las horas de luz a menos de 10 horas al día, haremos florecer fuera de estación a una planta de día corto, el proceso de inducción floral puede comenzar mucho tiempo antes que la floración visible, por lo que no actuar demasiado tarde no va servirnos de nada.
Plantas muy características de estos fenómenos son el cactus de navidad, la poinsetia, el kalanchoe y los crisantemos. Hay muchas más aunque hay que tener en cuenta que dentro de una misma especie puede haber variedades de día corto, de día largo o indiferentes al fotoperiodo.

 

Las horas de frío

 

Si bien en las plantas de bulbo el fotoperiodo actúa de forma similar , también necesitan de ciertas horas de frío para que la floración se active, es por ello que algunos bulbos se deben plantar en otoño (tulipán, narciso, jacinto, Crocus) y otros en verano (gladiolo, dalias). En realidad los bulbos tampoco necesitan temperaturas invernales extremas, sino que se conforman con temperaturas inferiores a 5ºC, por lo que la floración de esos bulbos se puede inducir metiéndoles un tiempo en cámaras frigoríficas. También hay otras plantas no bulbosas que necesitan una temperatura más fresca en invierno (<10ºC)  para florecer, como sucede con algunas orquídeas, o una necesidad de largas exposiciones al frío invernal para florecer correctamente como sucece con vides y frutales.

 

Efectos del estrés

 

Las condiciones de estrés hídrico o la falta de volumen de tierra para poder desarrollar el sistema radicular en condiciones pueden ejercer cierto efecto estimulante de la floración. La explicación a este fenómeno es la respuesta de la planta antes unas condiciones poco adecuadas para la vida que desembocan en ella cierta urgencia por reproducirse. Hay que tener en cuenta que una vez inducida la floración no es conveniente continuar con la falta de agua si queremos que la floración sea abundante y persistente. Un efecto similar es el conseguido al mantener a la planta confinada en un contenedor reducido que hace que su desarrollo se vea limitado, aunque su capacidad de florecer no se vea afectada negativamente como sucede con los Spathiphyllum o los bonsais.

 

Reposo invernal

La unión de bajas temperaturas y estrés hídrico, conduce a lo que se conocer como reposo invernal. Necesario en algunas especies vegetales, como sucede con muchos cactus, para producir una abundante floración llegada la primavera y la temporada de lluvias (o de riegos en este caso).

 

Otros factores que intervienen en la floración

La necesidad de que la planta tenga cierta edad, una temperatura ambiental elevada y otros factores pueden intervenir en la floración. Además existen productos químicos para inducir esa floración como es la aplicación de etileno, un gas que producen los frutos al madurar y que tiene efectos acelerantes de la maduración y la floración. Igualmente el exceso de Nitrógeno en el abonado mantiene a las plantas en un permanente estado juvenil, lo que las impide florecer.
La floración en algunas especies es complicada de obtener pero no imposible, y seguro que descubres como a veces se produce sin que lo esperes. En cualquier caso será todo un logro.