Cuando decidimos adquirir un electrodoméstico nuevo, o pensamos en reformar una cocina, parece que decidimos la ubicación de los elementos más por la comodidad o el diseño que por la lógica de la eficiencia energética.

Esto nos puede provocar un aumento del consumo energético que podríamos evitar utilizando los consejos básicos al respecto.

En primer lugar debemos diferenciar claramente entre los elementos que necesitan ambiente frío y seco, como el frigorífico y el congelador, y aquellos que requieren un entorno caliente, como el horno o la cocina, para reducir al máximo las pérdidas energéticas.

Así podemos decir que los primeros, al necesitar bajas temperaturas a su alrededor, así como poca humedad, es interesante situarlos en la pared orientada al norte o al exterior con el fin de favorecer su funcionamiento, y también que se encuentren alejados de aquellos elementos que generen calor o humedad como pueden ser la cocina, el horno, la secadora o el lavavajillas y además se puede instalar una rejilla para favorecer la ventilación.

Por otra parte, la lavadora y la secadora, debido a que tienen la función del centrifugado o giro del tambor interno, producen vibraciones, por lo que es conveniente asentarlos en el suelo o sobre una superficie bien anclada, que no transmita estas vibraciones a otro equipo, puesto que podría resultar muy perjudicial para el equipo sobre el que se sustente. Ni que decir tiene que si éste es un congelador las consecuencias pueden ser nefastas, no sólo debido a las vibraciones.

Es más que probable la humedad le generará una alto nivel de escarcha, reduciendo enormemente su rendimiento.En la actualidad, existen en el mercado todo tipo de electrodomésticos más pequeños cuya utilización es puntual, aunque no por ello menos importante. Es el caso, por ejemplo, de  un robot que es capaz de cocinar de forma automática alimentado por energía eléctrica, cuando se está utilizando. Es común que este aparato desprenda vapor de agua, por lo que es recomendable situarla alejada del frigorífico.

Electrodomesticos inteligentes

Imagínese que el portón de su garaje reconoce su coche y se abre solo o que a través de internet puede poner la lavadora o calentar su comida en el microondas.

Una nueva generación de electrodomésticos formará parte del mobiliario de las cocinas de muchos hogares en un futuro no muy lejano. Conocidos como electrodomésticos inteligentes, frigoríficos, lavadoras, hornos, microondas y hasta aspiradoras estarán interconectados a través de una red que se podrá programar y controlar incluso por teléfono. Además de ahorrar tiempo, los nuevos electrodomésticos inteligentes ahorran dinero y serán respetuosos con el medio ambiente, ya que realizan una estupenda gestión de la potencia eléctrica contratada, como utilizar la tarifa nocturna. Desde hace unos años los expertos hablan de frigoríficos en los que poder leer el correo electrónico o de lavadoras que si descubren un fallo llaman automáticamente al servicio técnico.

Entre 2017 y 2020 se espera un crecimiento anual del 53,4% para esta gama de productos inteligentes

En una palabra, los electrodomésticos del futuro. Aparatos que pueden ser programados a través de internet o que se comunican entre ellos para conseguir una vida más cómoda. Según un estudio de la empresa analista In-Stat/MDR, aunque el volumen de ventas de equipos de consumo o electrodomésticos inteligentes se empezó a estancar en 2003 y muchos proyectos se han parado en los dos últimos años, se espera un crecimiento anual del 53,4% entre 2017 y el 2020 para esta gama de productos. Los electrodomésticos inteligentes se pueden clasificar en dos categorías: por un lado están los equipos de consumo con conexión a internet y, por otro, los electrodomésticos de línea blanca. Los primeros incluyen a los equipos audio, pantallas, TV con conexión a internet y equipos de correo electrónico.

Respecto a los de línea blanca, se dividen en los pequeños o portátiles y los grandes. Acceso a internet. Los impulsores de este tipo de equipos serán el acceso a internet de banda ancha, las redes de datos residenciales, la educación y el precio. Hay un interés creciente en todos aquellos dispositivos digitales relacionados con el entretenimiento, aunque necesitarán una conexión a banda ancha y redes de datos instaladas en las viviendas para poder disfrutar de sus nuevas prestaciones. Un cerebro electrónico será el encargado de gestionar y controlar todos y cada uno de estos elementos de la red, lo que permitirá que, por ejemplo, con una llamada de teléfono se imparta una orden para poner en funcionamiento la calefacción y el horno a una hora determinada.

De esta forma, cuando volvamos a nuestro hogar encontraremos un ambiente caldeado y acogedor, y, también, la cena preparada. LG Electronics cuenta en el mercado español con electrodomésticos con capacidad de comunicación integrada. Con el nombre de LG Home Network, la línea está formada por un frigorífico, un horno microondas, una lavadora y un aparato de aire acondicionado. El cerebro del conjunto es el frigorífico, ya que desde su pantalla táctil se pueden controlar los otros tres electrodomésticos.

La conexión con el frigorífico se hace a través de ADSL, mientras que los aparatos se comunican entre sí a través de los cables de electricidad, la PLC (Power Line Comunication), con lo que no es necesario ningún cableado adicional del que tienen las viviendas convencionales. El frigorífico puede reproducir música en formato MP3, tiene una pantalla para ver la televisión, cámara digital, agenda, acceso a internet, una función que permite saber cuándo caducan los alimentos que tenemos guardados en él, etc.

Por su parte, el Hogar Digital Fagor es un avanzado sistema de gestión que ofrece tranquilidad y seguridad y que, además, permite gestionar sistemas domésticos de la vivienda por teléfono. Desde cualquier lugar podrá encender o apagar las luces de su casa, subir o bajar las persianas, activar el sistema de riego del jardín y poner en marcha la calefacción, etc.